miércoles, 24 de febrero de 2010

Via crucis para niños en forma de cuento

Via crucis para niños en forma de cuento (1º ESO)

FUENTE: CATHOLIC.NET

Es una tarde fría, el cielo está nublado. La abuela y Matías de 8 años llegan a la Iglesia. Un candado avisa que está cerrada. La abuela le indica ir por el lateral; seguro que, la puerta estará abierta.
Entran por la parte trasera. No hay nadie adentro.
– “¿Qué te parece si rezamos el Vía Crucis?”
– “¿Qué es eso?” – pregunta Matías .
– “Es recorrer, siguiendo estos cuadritos, el camino que hizo Jesús llevando la Cruz, hasta su muerte”.
El niño se para frente al primer cuadro y lee: “Jesús es con–de–na–do”. Mira a la mujer y con picardía pide una explicación.

La abuela hace un gesto de complicidad y comienza con el relato:

1º Estación: “Jesús es condenado”.
Eso fue en la mañana del viernes. El gobernador sabía que era inocente. Y, buscando excusas para liberarlo, les dio a elegir al gentío entre Cristo y Barrabás, un asesino que nadie quería.

La muchedumbre pidió a gritos que liberaran al delincuente; y que crucificaran a Jesús. ‘¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!’, gritaban enfurecidos.

– “Pero... ¿no era bueno?” –comentó Matías.
– “Buenísimo. Él los había curado, les había dado de comer, les había enseñado las cosas de Dios, como en la catequesis” – dijo la mujer acariciando la cabecita del pequeño y prosiguió con el relato.


Entonces, para que la gente se calmara, el gobernador mandó azotar al Nazareno –así le decían a Jesús pues venía de Nazareth, una ciudad en el norte del país.
Después –continuó la abuela– lo abofetearon y le clavaron una corona de espinas en su cabeza..

Pero aún faltaba lo peor: la humillación de llevar la cruz hasta la cima del monte Calvario, donde sería crucificado.

2º Estación: “Jesús carga con la Cruz”.
Apenas sale a la calle, la gente se amontona. Algunos aprovechan para insultarlo y escupirlo. Otros, para demostrarle a los soldados que no estaban de su lado, le gritan groserías.

Entre ellos está uno de los que había curado de lepra, también está la madre de una niña que había resucitado... Cristo los reconoce. Podría llamarlos por su nombre...los mira. Ellos prefieren bajar la cabeza.
Se escuchan ruidos de metales. Son los soldados que vienen a exigirle que se apure. Al día siguiente es feriado –no se trabaja- y quieren terminar temprano. Uno le da un fuerte empujón.

3º Estación: “Jesús cae por primera vez”.
– Acá está el dibujo –dice Matías, señalando la tercera estación.
– ¿Alguna vez te caíste? – Pregunta la abuela.

El niño recuerda cuando se cayó de la bicicleta. Le había sangrado el codo y se había raspado las rodillas. Lo peor había sido cuando su mamá le lavó las heridas con agua y jabón.
– ¡Ay! –exclamó al comprender y comparar. La abuela siguió contando.


Los soldados se enfurecieron porque demoraba en ponerse de pie. Uno le tiraba de los pelos, otro lo azotaba.
Jesús gritó tan fuerte que María, que lo seguía a distancia, lo escuchó.
Luego se abrió paso entre la multitud.


4º Estación. Jesús se encuentra con su Madre.
Por fin, Jesús se encuentra con su Madre. ¡Está tan desfigurado! Ella con gran amor y dolor lo mira a los ojos y ve en ellos al pequeño que había crecido entre sus brazos.

Se contemplan durante unos instantes. El ambiente se llena de ternura. La gente, emocionada, los contempla sin hablar, hasta que otro latigazo obliga a Cristo a separarse de su mamá.
La Virgen se queda sola.
Matías siente compasión por la Madre de Dios. Caminan unos pasos y se detienen en la quinta estación.
– ¿Quién es ese hombre?

5º Estación. Simón de Cirene carga con la Cruz
Cristo no tiene más fuerzas para continuar. Entonces, los soldados buscan a un hombre para que le ayude a cargar con la cruz.
Lleno de miedo, Simón se niega. Se siente poca cosa para estar al lado de Cristo. Éste lo mira y le infunde confianza. El cireneo vence el miedo y le ayuda con la Cruz.
Es una ayuda pequeña entre tanto dolor, pero significa mucho para Cristo que recibe agradecido el favor de su nuevo amigo.

– Cuando sea grande, yo le voy a ayudar –agrega el pequeño.
–No hace falta que crezcas. Ahora puedes hacerlo: siendo obediente, haciendo las tareas, no peleando... Eso hace muy feliz a Jesús.

6º Estación. Verónica enjuga el rostro del Señor.
Se detienen en la sexta estación. La abuela se inclina hacia el nieto y en la intimidad le comenta:

Entre la muchedumbre hay una mujer que simpatizaba con su mensaje y con el grupo de mujeres que lo seguía; pero, por tímida, no se había comprometido a seguirlo.
En el camino obligan a Cristo a tomar un atajo y, sin esperarlo, pasa delante de ella. Al verlo tan cerca, la mujer rompe con su timidez, arranca un lienzo de su vestido y, cuidadosamente, enjuga el rostro del Señor.

La abuela teme que el pequeño esté aburrido y quiera regresar a casa. En eso, Matías dice:
- Abuela sigue contando.
– Si quieres que sigamos, tenemos que cruzar del otro lado, las otras “estaciones” están en la pared de enfrente.

El niño acepta, buscan la séptima estación y se detienen frente a ella.

7º Estación: Jesús cae por segunda vez.
Estaba muy cansado, sus pasos eran cada vez más cortos y torpes. De pronto, topa con una piedra y cae por segunda vez.


Esta vez es la abuela quien se detiene a pensar en las caídas del alma, éstas suelen ser más dolorosas que las otras. Recuerda las veces que prometió no volver a caer y que igual tropezó con la misma piedra.
Admite que su carácter, sus caprichos y su egoísmo, terminan siendo las piedras con las que tropieza Cristo. Obstáculos que traicionan el camino espiritual.

8º Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
– Abuela: ¿quiénes son estas señoras? – Matías, que ya estaba en la siguiente estación, la interrumpe en su reflexión.
Son un grupo de mujeres que, afligidas por lo que está pasando, lloran sin consuelo. Cristo se detiene ante ellas y les dice: “No lloren por mí, sino por sus pecados y por sus hijos”.
Les explica que causan más sufrimiento las faltas de caridad y la indiferencia de su hijos, que los latigazos de los romanos.

– Voy a pedirte una cosa, – le dice la abuela a Matías que, como a todo niño, le gusta que le hagan encargos importantes. – Quiero que en tus oraciones pidas perdón por las ofensas de los hombres que no rezan, que no van a Misa y que hablan mal de Dios y de la Iglesia.
– ¿Quieres que rece por los ateos?– pregunta el niño.
– No solamente por ellos, sino también por los bautizados que se han ido a otras iglesias, por los que sólo acuden a Dios en los momentos difíciles y después se olvidan... Por las mujeres que abortan y por las que no transmiten la fe a sus hijos – concluye la abuela y vuelve al Via Crucis:



9º Estación: Jesús cae por tercera vez.
Le duele más el corazón que el cuerpo. Es tanta la amargura de su alma, que no resiste más... y cae por tercera vez.
Sabe que con su sacrificio está pagando el rescate de todos los hombres que somos rehenes del pecado.

– Como los secuestros que aparecen en la tele.
– Algo parecido –responde la mujer con una leve sonrisa.



10º Estación. Jesús es despojado de sus vestiduras.
–Y acá... ¿qué pasó? –pregunta el niño.

Llegaron al lugar donde lo iban a crucificar. Los soldados le quitaron la ropa y se la rifaron entre ellos. Cristo, permanece en silencio, no se queja ni está enojado.

11º Estación. Jesús es clavado en la cruz.
Lo acuestan encima del madero que está en el suelo. Toman sus brazos y, traspasándolos a golpe de martillo, lo clavan en la Cruz. Toman sus pies y hacen lo mismo.
Una vez clavado, lo levantan y ponen junto a dos malhechores. Allí lo dejan: con las heridas, la sangre y los brazos extendidos.
Todo es tristeza y misterio.
María no puede creer lo que han hecho con su hijo. Desde la Cruz, Él la consuela con la mirada y le regala una tenue sonrisa.
Luego llama a su amigo Juan, que estaba junto a María, y le pide que en adelante cuide de su mamá, que no la deje sola.
María también se acerca para escuchar de labios de su hijo la última petición: “quiero que seas la Madre de todos”.

12º Estación. Jesús muere en la cruz.
El cielo se oscurece. Tiembla la Tierra. Los ángeles lloran en el momento en que Cristo muere en la Cruz.
Aquel niño nacido en un pesebre, aquel joven que había llorado y reído junto a sus amigos, aquel mismo que había sanado a tantos... estaba muerto.
La reflexión ganó el corazón de todos. Al ver que habían clavado a un inocente, comenzaron a marcharse. Algunos soldados sintieron el sabor amargo del arrepentimiento; otros, el de la culpa.
Lejos quedaron los días de gloria: el milagro de Caná, la pesca milagrosa, la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén.

Hay dos seguidores: José de Arimatea y Nicodemo, que no habían participado de esos momentos pero que estuvieron presentes cuando el Señor más los necesitó.

13º Estación. Jesús es bajado de la cruz.
Piden permiso a Pilatos y bajan su cuerpo de la Cruz.

Su madre lo toma entre sus brazos. Se renueva el dolor al comprobar que el cuerpo de su hijo estaba muerto. Llora sí, pero está en paz.

14º Estación. Jesús es sepultado.
La tarde llega a su fin. Es de noche cuando dan sepultura al cuerpo de Jesús. Lo ponen en una cueva cavada en roca y colocan una gran piedra en la entrada.

Todo hace pensar que sus enemigos tenían razón: Cristo no era más que un gran hombre, un magnífico profeta... pero no era Dios.
El día sábado, algunos quizás ya se habían olvidado del Maestro, otros cuantos hablaban con pesar y decepción de Jesús, los que habían estado más cerca de Él seguían juntos, aunque temerosos. Otros tantos estaban ocupados en los preparativos de las fiestas.
La abuela invita a sentarse a Matías, y continúa.

15º Estación. Y al tercer día resucitó.

El domingo, antes de que amaneciera, un grupo de mujeres fue a llevarle flores y perfumes. Durante el camino se preguntaban quién movería la piedra pues ellas no tenían tanta fuerza.
Cerca del lugar, observaron que la piedra estaba hacia un lado. Corrieron y, al entrar al sepulcro, vieron que no estaba el cuerpo. Pensaron que lo habían robado. En su lugar, estaban dos ángeles vestidos de blanco.
Uno de ellos les dice: “¿por qué buscan entre los muertos al que ha resucitado? ¡Cristo está vivo y vivirá por siempre!”, agrega con una amplia sonrisa entre los labios.
Es tanta la alegría de las mujeres que tiran las flores al suelo y salen corriendo para contar a los discípulos lo que ha pasado.

Matías mira la imagen del Cristo en la cruz se imagina defendiendo al Señor con su espada de juguete. Le asegura a la Virgen que, en adelante, no estará más sola. Él también la va a cuidad y proteger.
Mientras el nieto imagina ese porvenir, la abuela recuerda los viernes santos de su época: cuando las mujeres iban vestidas de luto, cubriendo sus rostros con mantillas negras.
Recuerda también cuando a ella la llevaba su abuela a rezar el vía crucis y casi puede escuchar la voz clara y temblorosa de las mujeres de esa época, repitiendo ante cada Estación:
– Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
A lo que los demás respondían:
- Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.




TRAS LA LECTURA REALIZA UNA SERIE DE DIBUJOS SOBRE EL VIA CRUCIS.

lunes, 22 de febrero de 2010

martes, 16 de febrero de 2010

17 de febrero MIÉRCOLES DE CENIZA


DECÁLOGO PARA PRACTICAR A PARTIR DE CUALQUIER MOMENTO

- Reflexión y diálogo en CUARESMA

1. Sólo por hoy, trataré de hacer frente a lo de este día, sin querer resolver los problemas de mi vida, todos de una vez.
2. Sólo por hoy, tendré mucho cuidado con mi educación: cortés en mis modales, sin criticar a nadie y sin pretender corregir a los demás, sino sólo a mí mismo.
3. Sólo por hoy, trataré de ser feliz, sin ‘picarme’ con los demás cuando creo que me atacan.
4. Sólo por hoy, trataré de adaptarme a las circunstancias sin pretender que las circunstancias se adapten en cada momento a mis gustos y deseos.
5. Sólo por hoy, dedicaré un tiempo al libro que estoy leyendo; porque, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la lectura es necesaria para alimentar el alma. La tele puede esperar.
6. Sólo por hoy, haré una buena acción y no lo diré a nadie: la verdadera generosidad no busca nada a cambio.
7. Sólo por hoy, haré al menos una cosa de las que no me gusta hacer. A ver qué tal me siento.
8. Sólo por hoy, me haré un plan de trabajo: Quizá no lo cumpla del todo, pero lo escribiré, y evitaré dos desastres: las prisas, y el dejar lo que tengo que hacer para luego.
9. Sólo por hoy, creeré firmemente que Dios me quiere y se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.Sólo por hoy, no tendré miedo. Especialmente no tendré miedo a disfrutar de lo que es bello y a creer en la bondad.

lunes, 23 de noviembre de 2009

ADVIENTO



En la Iglesia católica estamos iniciando un nuevo Año Litúrgico. Como cada año, por estas fechas (fines de noviembre), comenzamos a recordar los sucesos más importantes del plan de salvación de Dios para el hombre y, claro está que el primero de ellos es el Nacimiento de Jesucristo: la hermosa fiesta de Navidad.
La redención del hombre se debe a la muerte y Resurrección de Jesús, es decir a la Pascua, pero es lógico celebrar el inicio de esa gran manifestación del amor de Dios, o sea, su venida al mundo, "Adviento".
Navidad y Adviento no son fiestas independientes. El Adviento nació como tiempo de preparación para celebrar la fiesta de la Navidad, igual que la Cuaresma respecto a la Pascua.


ADVIENTO Y NAVIDAD



1) EL ADVIENTO

SIGNIFICADO Y CONTENIDO

Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la venida del Señor. La venida de Cristo al mundo se realiza en un triple plan:

PASADO: venida histórica a Palestina,

PRESENTE: venida sacramental, hoy,

FUTURO: venida gloriosa al fin del mundo.



Cristo está viniendo hoy y aquí, a nosotros, dentro de nosotros. Nos está haciendo concorpóreos suyos, solidarios de su persona y de su misterio redentor. Mediante el don de su palabra y de la eucaristía, Cristo se graba en nosotros. Nos hace su cuerpo. Su venida gloriosa al final de los tiempos no será otra cosa que la revelación de las venidas que ahora realiza en nosotros. Hay continuidad real entre su venida actual y su venida gloriosa. Exactamente igual como la semilla se prolonga en el fruto. Esta es la verdad de fe más grandiosa. Quien quiera encontrarse con el Cristo viviente, debe penetrar en el misterio de su presencia, a través de la liturgia. Es necesario que el cristiano tenga mirada interior. El adviento es radicalmente cercanía y presencia del Señor.

LOS GRANDES TESTIGOS DEL ADVIENTO

Son tres: El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María.

Isaías anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo para crear en él actitud de espera. Exige pureza de corazón.

Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo es modelo de austeridad y de ardiente espera.

María es la figura clave del adviento. En ella culmina la espera de Israel. Es la más fiel acogedora de la palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. María es Jesús comenzado. Ella hizo posible la primera navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. María, por su fidelidad, es tipo y madre de la Iglesia.

LAS ACTITUDES FUNDAMENTALES DEL ADVIENTO

1. Actitud de espera. El mundo necesita de Dios. La humanidad está desencantada y desamparada. Las aspiraciones modernas de paz y de dicha, de unidad, de comunidad, son terreno preparado para la buena nueva. El adviento nos ayuda a comprender mejor el corazón del hombre y su tendencia insaciable de felicidad.

2. El retorno a Dios. La experiencia de frustración, de contingencia, de ambigüedad, de cautividad, de pérdida de la libertad exterior e interior de los hombres de hoy, puede suscitar la sed de Dios, y la necesidad de «subir a Jerusalén» como lugar de la morada de Dios, según los salmos de este tiempo. La infidelidad a Dios destruye al pueblo. Su fidelidad hace su verdadera historia e identidad. El adviento nos ayuda a conocer mejor a Dios y su amor al mundo. Nos da conocimiento interno de Cristo, que siendo rico por nosotros se hace pobre.

3. La conversión. Con Cristo, el reino está cerca dentro de nosotros. La voz del Bautista es el clamor del adviento: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios ... » (Is 40,3-5). El adviento nos enseña a hacernos presentes en la historia de la salvación de los ambientes, a entender el amor como salida de nosotros mismos y la solidaridad plena con los que sufren.

4. Jesús es el Mesías. Será el liberador del hombre entero. Luchará contra todo el mal y lo vencerá no por la violencia, sino por el camino de una victimación de amor. La salvación pasa por el encuentro personal con Cristo.

5. Gozo y alegría. El reino de Cristo no es sólo algo social y externo, sino interior y profundo. La venida del Mesías constituye el anuncio del gran gozo para el pueblo, de una alegría que conmueve hasta los mismos cielos cuando el pecador se arrepiente. El adviento nos enseña a conocer que Cristo, y su pascua, es la fiesta segura y definitiva de la nueva humanidad.

lunes, 19 de octubre de 2009

Pasapalabra de San Pablo


Preguntas del pasapalabra:
A . San Pablo lo era de los gentiles, después de los 12:
- B . Libro en el que se recogen las cartas que escribió san Pablo:
- C . Nombre con el que se conoce a los seguidores de Jesús (expresión acuñada por 1ª vez por la comunidad de Antioquía):
- D . Jesús se le apareció a san Pablo cerca de esta ciudad:
- E . Nombre del primer mártir cristiano (protomártir), Pablo estuvo presente en su lapidación:
- F . Primera comunidad fundada por san Pablo (en Macedonia) y a quienes les escribe una Carta:
- G . Sabio maestro rabino con el que estudia san Pablo la ley judía:
- H . Libro de la Biblia en el que se relata su presencia en la lapidación de san Esteban:
- I . Ciudad de Asia menor que visitó san Pablo en su 2º viaje junto con Bernabé. De esa ciudad era originaria santa Tecla, discípula de san Pablo:
- J . Ciudad santa a la que acude san Pablo y en la que se celebra el llamado primer concilio o asamblea:
- K . Primera ciudad europea (en Grecia), llamada Neápolis y Cristópolis antiguamente, donde se detuvo el apóstol san Pablo en su peregrinaje y predicó antes de ir a Filipos (Hech 16,11):
- L . Pequeña ciudad en la que tras curar a un cojo se les toma por dioses a Bernabé y a san Pablo y en donde unos farsantes les apedrean:
- M . Isla en la que naufragó el barco en el que conducían a san Pablo en su viaje definitivo a Roma:
- N . Emperador romano que ordenó decapitar a san Pablo aproximadamente en el año 67 d.C.:
- Ñ . País que contiene la letra Ñ al que Pablo deseó visitar según la Carta a los Romanos (Rom 15,24) y, aunque improbable, tampoco hay pruebas de que cambiase su plan:
- O . Sinónimo de hablar con Dios, y san Pablo dice en Romanos 8,26 que no sabemos hacer como es debido:
- P . Ciudad de la isla de Chipre en la que san Pablo se encuentra con el mago y embustero Barjesús, a quien deja ciego por dificultar la conversión al cristianismo del procónsul romano Sergio Pablo:
- Q . Conqiene la letra Q la comunidad en la que comienza a llamarse cristianos a los seguidores de Jesús:
- R . Ciudad en la que muere san Pablo:
- S . Nombre con el que se le conocía antes de la conversión antes de llamarse Pablo:
- T . Importante centro cultural y ciudad en la que nació san Pablo, en la zona de Cilicia:
- U . Palabra que significa consagrado con unción. Sinónimo de Mesías y Cristo, ambos términos muy propios de la teología de san Pablo:
- V . San pablo realiza cuatro ...... misioneros:
- X . Contiene la letra X la Basílica de San Pablo de .......... donde san Pablo fue enterrado:
- Y . Contiene la letra Y la provincia senatorial cuya capital es Corinto. Cuando San Pablo llegó a ...... (Hechos 18), Galión, hermano de Séneca, era procónsul. San pablo es acusado por los judíos ante Galión por tratar de persuadir a los hombres para que den culto a Dios en contra de la ley (Hch 18,13):
- Z . Lleva doble Z esta población de puerto italiano. San Pablo desembarcó aquí en su viaje a Roma, aquí permaneció siete días, luego con sus compañeros reanudó su viaje hacia Roma (Hch 28,13):